lunes, 19 de junio de 2017

Volvera?


La puerta de madera de aquel bar aun seguía crujiendo desde hace ya casi 35 inviernos. Ella estaba sentada en la mismo lugar, con el mismo trago, cada año venia a aquel viejo banco de la mesa número siete, donde estratégica-mente se veía la puerta de una vieja casona del barrio, realmente la construcción era muy antigua, en sus paredes tenia marcas de quien sabe cuántas sonrisas o de cuantas lagrimas convertidas en cristal, cuantos besos se abran fugado y quedaron plasmados entre sus grietas. 

Aquella mujer siempre vestía muy elegante, con su labios pintados de colorado, sus uñas acorde, siempre muy bien peinada y su aroma daba a ese día otro sabor al bar. Realmente a pesar de sus años era una mujer impactante, su largo pelo ondulado oscuro, su piel visualmente suave y blanca, dejaba descubrir una gran belleza en ella. Lo intrigante, al solo ser un mero espectador, es la curiosidad de porque siempre el mismo día en cada año, aquella mujer solo se sienta pide un trago y se queda observando por la ventana, hasta que los ojos se sobrecargan, se inundan formando una combinación de sal y humedad. 

Uno, dos, tres tragos, a veces pierdo la cuenta, pero su tristeza se puede medir por la longitud de la tinta de su delineador, es como si aquella grieta que se forma en su rostro dividiera su alma hasta perderse, son como raices negras que se van clavando en su piel y llegan a su corazon deshidratandolo. 

Aquel dia tome valor, al sentarme a su lado muy lentamente estaba a unos diez centímetros de distancia, quede inmovil para ver cuál era su reacción, ella me vio y solo continuaron cayendo lagrimas de muchos amaneceres en soledad. Se apoyo en mi hombro, su tristeza hacia estremecer hasta mi alma, hasta que le pregunte: Que sucede? Por que lloras tanto? Fue un silencio que si lo cronómetraba, alcanzaria la eternidad, me miro fijamente, hasta llegue a sentirne incomodo, no sabia que hacer o cómo actuar queria irme de esa mesa y dejar a aquella mujer con sus lagrimas y su pasado inconciente. Entonces abrio su mano y la mia, cargando en ella una foto... Era un joven con un niño recien nacido... Era sin duda aquella mujer del bar, con su mirada triste... Inmediatamente llegue a entender todo, seguramente por aquellas desgracias de la  vida, perdió a su hijo, entonces le dije: cuanto lo siento era un hermoso niño, de inmediato ella corrijio mis palabras, diciendo: es un hermoso niño, es mas, hoy debe ser un gran hombre, aun recuerdo su mirada cuando lentamente se iba alejando de mi, llevaba mi tristeza y su paz junto con el, fue la ultima vez que lo vi... Solo recuerdo que al rato se abrio la puerta y una mujer con un sobre lleno de dinero dejo sobre mi regazo.

Al escuchar tal abominación, no podia creer que aquella mujer vendio a su hijo, lentamente le suelto la mano y me pongo de pie, empiezo a caminar hacia la puerta, salgo del bar y por la ventana le digo a aquella mujer: seguramente en aquella mirada el ya te perdono. La mujer sonrie... Esa fue la última vez que vi a aquella mujer sentada en el bar. Y me preguntó: volvera?




Flor de un dia

El siguiente relato, trata de un hombre que se enamoro de una acompañante de una noche.   La luz provenía de la pequeña grieta de la ...