martes, 18 de octubre de 2016

Vision

Una lagrima rueda por la mejilla, cuando la puerta queda entreabierta y su luz lentamente se iba desvaneciendo.
Estaba sentado en el piso con  las ropas desgastadas, rotas, con heridas, que quizás sean mortales. Todo quedo en la inmensidad de la fragilidad, que une líneas invisibles que dan vuelta todo el planeta y hasta a veces llegan a la luna en un intento de suicidio escénico, donde esconderse no tiene sentido, porque nunca va a llegar la sal de mis lagrimas al mar.  Escucho las notas de un piano suspenderse en el aire, todo lo ocupa esas notas y crean imágenes en mi mente, visiones en mis ojos donde está sentado un hombre esperando, esperando… no se a que o a quien, pero sus ojos no se movían de la puerta de aquel lugar, era un hombre de unos cuarenta y pico de años, robusto pelo oscuro con algunas canas ya bien marcadas, su cara tenía una mezcla de vejez cansancio y esperanza. Mezcla rara diría yo, pero real… sus manos grandes con las venas bien marcadas, daban la sensación de unas manos fuertes pero torpes a la vez... Estaba jugando con los pliegues del apoyabrazos del sillón, nervioso, ansioso, esperaba que algo acontezca… aun para mi imaginación era acertijo, que podría estar esperando aquel hombre olvidado en un rincón del mundo. Donde por lo que veía se encontraba solo… esperando… el lugar donde se encontraba parecía una cabaña, donde todo era de madera y piedra, parecía que hacia frio ya que el calor de sus pulmones se podía ver como escapaba de su boca agrietada. Por la pequeña ventana que estaba al lado derecho del hogar, se veía arboles, varias especies de ellos, no sabría decirte con exactitud que arboles eran, pero estaban algunos cubiertos de nieve. Sus pies estaban descalzos, estaba tapado por una manta color crema, frente al hogar había una gran piel de oso, había dos  almohadas y unas sabanas húmedas… chocolates, flores, una carta abierta se encontraba  apoyada cerca de aquella alfombra.  El intenta moverse, pero hace gesto de dolor, en su cuerpo, se destapa el torso y estaba marcado con besos y caricias, como si fueran lastimaduras, pero muchos de ellos se veían que ya habían cicatrizado.  No sé cuánto tiempo llevara ese hombre sentado en ese sillón… esperando… un poco de  vida… o un chocolate o una simple canción…  mi imaginación se desvanece, todo desaparece en un lapso de segundo, aquel hombre, aquella cabaña, el fuego, los chocolates, todo desaparece…  

Flor de un dia

El siguiente relato, trata de un hombre que se enamoro de una acompañante de una noche.   La luz provenía de la pequeña grieta de la ...