miércoles, 26 de octubre de 2011

Dos sonrisas, un viaje.


Esta es una carta que escribí a una mujer que ame mucho. Me gustaría compartirla con ustedes...

A veces la gente busca un sueño, a veces la gente cree que los sueños no se pueden cumplir. Una madrugada lo soñé mis manos eran cristales debajo de la almohada, mis pies estaban atados con cadenas que pesaban 26 años. 

Un sueño... empieza cuando uno tiene ganas de buscar y encontrar lo que le hace feliz...

La vi como todos los días, tenia su sonrisa espléndida, su boca perfecta, unos ojos que me dan alas para sentir la libertad que mi pasado me robo. 
Una noche soñé con ella, dos almas gemelas durmieron juntas. Cuantas estrellas fueron testigos de tanta paz, de tanta calma. Éramos dos Ángeles en una misma cama, tratando de dar esperanza a los sueños de cada uno.

Mas tarde la bese, sucediendo que la flor deja de ser perfecta y el sabor de una frutilla era agrio si la comparo con la dulzura de sus besos. Parte de su amor se me clava con sus besos, se me inyecta como un veneno letal y me revoluciona el corazón, haciéndolo latir contra las cuatro paredes de mi pecho. Hicimos el amor, una tormenta de mimos estallo, los mimos se rebalsaban de las sabanas, caían por la escalera, caían al jardín robándole el sueño a quienes los tocaran, robándole la dulzura al cielo, a las estrellas...
Luego los días pasaron en sus brazos en sus manos, que son tan débiles pero me siento tan seguro cuando me toca su sombra. 

Cumpliendo un sueño... ¿Por qué no?... fui a comprar los pasajes para irnos al sur. Preparamos lo necesario para ser felices, no fue difícil, muchos besos, caricias, abrazos.
El tema era donde lo íbamos a guardar, los bolsos estaban llenos de ropa. ¿Dónde lo llevamos? Muy simple, decidimos deshacernos de ellos en el viaje, es un motivo por el cual no pudimos dejar de darnos besos y abrazos.

Ahí estaba ella más hermosa que una estrella, cuando vimos el primer lago sus ojos cambiaban de color, se mezclaban con el color de la felicidad, me miraba en ese instante y mi alma se pintaba de ella, escapaba por la puerta trasera de mi codo y la abrazaba, sonreía: era feliz.
Llegaba la noche, él frió invadía nuestros cuerpos, nos abrazábamos fundiendo nuestras pieles y nos convertíamos en una sola persona, que loco... de noche éramos uno, de día éramos eternos.
Día a día estábamos mas unidos, día tras día sentía amor, un amor nuevo, un amor el cual desconozco, ¿conoceré realmente al amor? Me lo pregunte desde el día que la conocí, desde el día que mis ojos sintieron una electricidad en su mirada, desde el día que besó mis labios quebrando no solamente sus pliegues sino mi alma.
A partir de conocer su amor, que es verdadero, estoy estudiando la teoría: Que amar sin que te amen, no es amar. Para amar se necesitan dos...

Volviendo al viaje, salimos en busca de una aventura, no fue muy difícil encontrarla... solo basto con dos bicicletas y muchas ganas de andar. Ella no estaba muy convencida de hacer ejercicio pero note que por mi sonrisa es capaz de subir montañas. Yo la veía desde arriba, su cara de cansancio por mi no-tenia precio. A veces uno hace grandes esfuerzos por el ser que ama. Atamos las bicis, caminamos por senderos eternos, parecía sin fin el camino, parecía que de tanto subir íbamos a llegar al cielo.
A pesar de que ella no lo cree hoy puedo cerrar los ojos y dibujar cada centímetro de su cara, nunca deje de mirarla, de clavarle mis ojos, cuando ella esta distraída, es mas linda, por que sus gestos no tiene miedo de salir a la luz y lucirse en esa pasarela que tiene su sonrisa.
Luego una vez de vuelta en el pueblo dejamos las bicis y nuestras sonrisas se tejieron entre sí, dejando marcas en el asfalto, donde ni los ángeles con una nube podrían borrarlas. Nos abrazamos y fuimos a festejar como siempre lo hacemos: Comiendo...
Llego el día de Ismael, fuimos los dos, estaba nerviosa, nunca lo había visto, un lugar soñado, escuchando la música mas linda de la tierra a tu lado, no existía el razonamiento en ese momento, como entender que estabas ahí a mi lado, sintiendo la música, donde me agarrabas las manos con fuerzas, pensando >
Nunca voy a terminar de conocerla, sus manos son fuertes, podría sentir cada nota musical si solamente sostengo su mano. No me canso de descubrirla, es como ser Peter Pan y volar a la tierra de nunca jamás, donde el tiempo no-pasa y siempre estamos igual, por que su amor a pesar de los años nunca va a cambiar, nunca va a envejecer su mirada. Como me gusta esa mirada, que me lleva al infinito una y otra vez golpeándome con el techo del cielo para que me dé cuenta que estoy vivo...

Pasamos unos días maravillosos dejamos nuestras huellas para toda la eternidad en un lugar soñado. Volvimos a pasar la ultima noche en Bariloche, alquilamos un habitación que era nuestra, nada mas. Como explicarle lo linda que estaba en la cama, le había contado que me habían dado ganas de escribirle en ese instante mientras dormía desnuda a mi lado.
Voy a escribirle lo que sentí ese momento, porque no me olvide ninguna palabra ni sentimiento de lo que nació de mi corazón."

Chinita:

Esta noche estamos juntos una vez mas, como explicarte que afuera en la ventana los ángeles están golpeando el vidrio para poder entrar, como explicarte que me di cuenta que eres un ángel, no puedo parar de acariciarte la piel, las plumas de tus alas mágicas. Eres tan linda dormida... te miro, convirtiéndome en el perfecto detective, busco pistas para saber como amarte aun más, busco instrucciones para saber como puedo estar a tu lado amándome eternamente. Levanto las sabanas, desnuda te encuentras, que poder posee tu cuerpo que me paraliza el sistema nervioso, que me clava con estacas el corazón dejándolo inmóvil, que poder tiene tu cuerpo que me roba el color, la sal de mi piel, que me eleva y clava en mi pecho un estrella fugaz que me traspasa provocando un muerte tierna, cálida como la piel de un delfín. 
Que poder tiene tus manos, tus besos, tu amor, que en cada muerte, me besas, me acaricias, me amas... haciendo a mi pecho mas fuerte. Y así haces enojar al cielo, provocando tormentas de rayos y truenos, porque tiene que buscar estrellas mayores para poder traspasar mi pecho. Que tiene contra mí el cielo, ¿un hombre no puede amar a un ángel?...
Pero hoy estas acá, mi corazón late tan fuerte que quiebra mi pecho y el dolor es tierno, suave, por que sabe que al despertar va a abrir los ojos y va a estar tu mirada, con esa sonrisa que lo cura todo.



Té Amo

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El siguiente relato, trata de un hombre que se enamoro de una acompañante de una noche.   La luz provenía de la pequeña grieta de la ...