miércoles, 16 de marzo de 2011

Temer

Anoche desperté de aquel sueño que todos tememos despertar


Si desperté mirando para todos lados sin entender que pasaba, y vi mis manos… estaban arrugadas, frías, amarillas. Me las frote y nada, el frio invadía mas y mas mi cuerpo. Note que mis pies estaban calientes, cubiertos de tierra con letras escritas en un extraño idioma, que a simple vista parecía romano antiguo. Miraba todo el tiempo a mi alrededor no lograba recordar nada, no recordaba la habitación, el velador de la mesita, la cama donde me encontraba recostado, ni el televisor que tenia enfrente, lo prendí y no entendía lo que hablaban, veía gente loca insultándose. Todo era extraño, cerré los ojos, pensé en dios, vi sus manos eran blancas transparentes, cerré los ojos me sentía en casa, por que la luz venia en todas direcciones y chocaban contra mi cuerpo llenándolo de paz. De repente abrí los ojos y la recordé, sus manos tibias, sus pies tejidos con la piel de las nubes, su sonrisa esplendida, su cuerpo hermoso, dulce como el néctar. Estaba ahí recostada a mi lado durmiendo en aquel sueño que todos tememos despertar. La miraba y la miraba sin cansarme, sus labios de terciopelo dejaban escapar el perfume de los ángeles, que volaban en sus sueños.

Me quede segundos, horas, meses, millones de años viéndola dormir, enamorado, mi cuerpo estaba totalmente destruido, pero mi corazón aun estaba ahí, joven, sediento de ella, esperándola despertar de ese sueño. Finalmente una noche mi corazón se detuvo, nunca pude verla despertar, por que ella nunca olvido el dolor que le cause en su corazón… su sueño duro mil años mas y despertó… ella recordaba todo, la habitación, la tele, la lámpara… reconocía el idioma y las letras. Pero de lo único que no se acordaba era de mí…

Flor de un dia

El siguiente relato, trata de un hombre que se enamoro de una acompañante de una noche.   La luz provenía de la pequeña grieta de la ...