jueves, 5 de agosto de 2010

Stultifera Navis

La locura es un ser que se instala cerca de los pies, durante una noche. Cuando entras a tu casa, sin que la veas, se esconde sigilosamente en tu sombra, en tu perfume.
La locura se te inyecta en las venas, como un veneno letal, que te paraliza el sistema nervioso, que te hincha el pecho y te acelera el corazón, que te autodestruye contra las filosas paredes de las células.
La locura te observa desde la rejilla de la cocina, espera que des un movimiento en falso, para noquear al ser inconsciente. La locura es un virus, que no se contagia, sino que se instala por naturaleza, que te golpea la sien y te espera detrás del espejo.
La locura no ve la diferencia entre lo real y lo irreal. Desaparece... perturbando y haciendo sentir miedo a la realidad.
La locura te convierte en artista, te provoca para que realices tu mejor obra. Tu salto al ser inmortal, tu caída al infinito.
La locura puede en un segundo convertirte en poeta, escritor, en sicótico o ladrón, puede convertir tus acción en una pasión o en una virtud.
La locura es la que nos hace dar cuenta, que por breves destellos de luz, sentimos que  estamos vivos. A pesar que todos terminamos en “La nave de los locos”, existe una frontera entre la realidad y la fantasía. Existe un breve instante en el que escapas del sueño y vuelves a lo desconocido. A una realidad, irreal, que solo existe, apareciendo y desapareciendo, en la sombra de ese margen de incertidumbre, que sientes... cuando  cierras una puerta o te paras detrás de un espejo

Flor de un dia

El siguiente relato, trata de un hombre que se enamoro de una acompañante de una noche.   La luz provenía de la pequeña grieta de la ...