martes, 11 de abril de 2017

Sentidos

Es difícil explicar muchas veces lo que uno logra sentir frente a una manifestación que se puede presentar ante los sentidos, entiendo que cada uno siente, respira, transpira, visualiza y percibe diferentes estados en su mente y especialmente en el corazón. Yo en este escrito que va a quedar en la eternidad de mis noches, quisiera contarles lo que a mi despierta y pone en jaque mis sentidos, sin avisar donde, muchas veces, me sorprende…
Aquello que despierta, alimenta esta finita capacidad de sentir en mis células, es la música, exactamente algo que para el oído humano parece tan natural, que hasta no tenemos que hacer ningún tipo de esfuerzo para comprenderlo, solo se introduce en nuestro sistema nervioso sin pedir permiso y nos invade lentamente el alma hasta desbordarla y despertar aquel inconsciente, primitivo sentimiento que existe en algún lugar de nuestro corazón.

Dejemos de tanta teoría filosófica, que no nos lleva a ningún lado, solo quería contarles que debido a la lluvia y el viento de hoy, se corto el suministro de energía en mi barrio, y eso para algunos integrantes de mi familia, incluso el vecino quizás es malo, es una desgracia, pero yo lo veo como una oportunidad para poder abrir una ventana, y sentir el viento frió en mi calidad cara, me da la oportunidad de respirar profundo y sentir el aroma de la tierra mojada, escuchar los arboles y la lluvia caer, entonces entiendo que este sentimiento que existe en mi cuerpo, que está floreciendo, tengo que llevarlo a otro nivel mas superior,  busco mi tecnología y busco la siguiente interpretación de Astor Piazolla “Oblivion” una interpretación de piano y saxo. Los invito a que busquen esa increíble obra y se sienten frente a una ventana, solos, cierren los ojos y escuchen cada nota de música, que sientan como las notas empiezan a treparse por la piel, por las manos, por la espalda, como el viento susurra los labios y los seca, como las gotas de lluvia van humedeciendo el rostro la piel, sentir que una gota enfría una mínima parte de uno, como todo va traspasando cada vez más, llevándonos a otra dimensión, como empiezas a sentir que solo existís vos, la música, tu entorno y todo te envuelve en silencio estremeciendo tu piel, los sentidos se dilatan para sentir más y las notas se hacen más largas, más pesadas que hasta temes en creer que puedan destruirte en aquella insignificante silla frente al ventanal. Todo ese momento es un instante en el tiempo, un único e irrepetible instante, donde solo estas tu y un mundo que pocas veces te atreves a visitar, porque le temes, porque al cerrar los ojos en ese instante, luego de traspasar esa dimensión, aparece el corazón, los sentimientos inconscientes, los besos, las caricias, los abrazos, los adioses no dados, aparecen las lagrimas y todo en un instante de segundo se lo llevan las notas de música a la eternidad del sonido, que navega eternamente por el tiempo alejándose de nuestro oído. Entonces… Finalmente abrimos los ojos…  

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Este relato, es la historia de dos amigos que por razones del destino, viven distanciados, donde podemos situar la escena en la época dond...