viernes, 30 de diciembre de 2016

Ya nada es lo que era

A veces no creo que haya sido una casualidad. Haberme encontrado con aquel viejo hombre. Donde la vida le echo abajo su puerta con una frase que entretejió sus labios marchitos “Ya nada es lo que era". De su rostro caían lágrimas, su mirada estaba perdida en algún punto de aquel espacio finito que él ocupaba, donde ya no existía más el amor de los rincones con poca luz… que juntos eligieron. “Ya nada es lo que era” volvia a pensar aquel hombre, ya no son mas sus manos, ni sus ojos o aquellas caricias eternas, las palabras, las ganas, los besos, las sonrisas, todo se desvanecía… sus lagrimas quemaban su piel dejando marcas en sus mejillas, quizás una razón para entender esa frase que latía en su corazón  y hacia estremecer su alma “Ya nada es lo que era” 

Carta a un viejo amigo

Este relato, es la historia de dos amigos que por razones del destino, viven distanciados, donde podemos situar la escena en la época dond...