lunes, 22 de agosto de 2016

Todo desaparecio

Camine hasta el fondo del pasillo, rozando las yemas de mis dedos contra la arrugada pared de concreto, preguntándome dentro de ese túnel de silencio ¿Se habrá dado cuenta que me fui? Camino nuevamente hacia la puerta, apoye la oreja delicadamente, para sentir las vibraciones de algún sonido de la habitación, nada se escuchaba, solo el eco de los corazones desgarrados, por las lágrimas de lava que caen del cielo y consumen todo a su paso. Consumen los ojos, las manos, los pies, los labios, los besos, las caricias, los vientres, la piel… todo consume hasta las huellas…

Abrí la puerta, aun el silencio gobernada todo como máxima autoridad del lugar, no se sentía el aire que se fuga por una boca… la luz estaba ausente, todo era oscuridad, cerré la puerta, estaba adentro y camine lentamente para no tropezarme con nada a mi paso, llegue a el interruptor,  me detuve unos segundo a pensar, si debía prenderlo o no… tenía miedo… cerré los ojos  tan fuerte que los parpados se entretejieron, se mezclaron en esa línea que divide a mis ojos de la eternidad, apreté muy sutilmente la tecla, que me iba a llevar a lo incierto… me di vuelta, me pare en medio de la habitación, aun con los ojos cerrados, con mucho miedo… mis manos transpiraban, mis pies estaban fríos, mi corazón latía… con ecos de desesperanza… abrí los ojos … la luz invadió mi retina, la lleno de imágenes vacías, de pocos colores… y las lagrimas empezaron a brotar a caerse como las hojas en pleno otoño, el cuarto estaba vacío… en medio de esa habitación vacía se dibuja mágicamente la silueta de un piano, me acerco para tocarlo y era real, tangible a mis manos de marioneta… me siento en el banco de madera tallada  con imágenes nunca vistas, abro el piano y sale una aroma a frambuesa que perfora cada orificio de mi piel… empiezo a tocar mi canción, donde mi alma se conecta con cada nota musical, donde todo aparece y desaparece en ese lapso de milésima de segundo que existe entre nota y nota, que es inexistente para un oído humano… las notas empieza a elevarse , golpean contra mi pecho, mis manos, mi piel, golpean contra las paredes de la habitación, están como buscando algo, siento que quieren salir, empiezan a desesperarse, retumban de un lado a otro… de repente las paredes empiezan a agrietarse, las notas estaban destruyendo aquella habitación… yo no paraba de tocar, no había ya espacio en el corazón ni en la habitación para las notas, estaba todo cayéndose a pedazos, la presión era tan fuerte que una mínima fuga de esperanza destruiría todo… entonces sucedió… una lagrima cayo de mis ojos, no sé qué sucedió pero fue como un chispa que hizo que todo explotara como una bomba expansiva, lentamente la habitación con su edificio fue cayendo en medio de aquella olvidada ciudad… mis manos estaban atadas entre sí, mis pies estaban atados también, nada podía hacer solo dejarme caer… todo termino en escombro, todo quedo cubierto de polvo… todo desapareció… 

Carta a un viejo amigo

Este relato, es la historia de dos amigos que por razones del destino, viven distanciados, donde podemos situar la escena en la época dond...