jueves, 9 de junio de 2016

Historia fugaz

Sentado en la escalera de un viejo edificio, ubicado frente a la plaza, estoy almorzando, me compre un sándwich y una gaseosa. Todo era parte de la rutina, yo sentado comiendo, escuchando música, mirando todo lo que sucede dentro de la circunferencia a lo que alcanzan ver mis ojos. Años que practico este ritual, el de “Observar” pero, hoy en este mediodía nublado, con frió, donde uno no sabe donde comenzó el día y en qué momento terminara… vi algo fuera de lo cotidiano… vi quizás una historia fugaz… creo que es una buena oportunidad para contarles, lo que hoy hizo que mi día, deje de ser un día más…

Como les contaba estaba almorzando, mirando mi alrededor, primero veo un hombre pasar, con cara de preocupado, sus cejas eran grandes, llamaban la atención, llevaba en su cabeza puesto un sombrero extraño de color marrón, luego vi una señorita escuchando música, cantando, muy incorporada en lo que escuchaba me daba hasta esa sensación de poder ver la notas musicales, que florecían de su boca. Y así seguí observando pasar a la gente, pero hoy me detuve en una joven, no sabría decirles exactamente la edad, estaba sentada en el banco de la plaza, se la notaba nerviosa, como esperando a alguien, miraba cada 30 segundos su celular y de a ratos escribía y su sonrisa resplandecía como invitando al mundo a que sonría con ella. Miraba para todos lados aquella joven, como buscando algo, su piel era blanca, visualmente parecía suave al tacto,  su pelo era castaño más cerca del oscuro, sus ojos…no lograba distinguirlos, parecían oscuros desde acá. De repente siento que el mundo se para, vio algo… se da vuelta enseguida y queda inmóvil. No entendía nada yo desde esta perspectiva, hasta que note que un joven venia caminando, como un felino acechando su presa, no le quitaba su mirada de encima, la miraba y sonreía con una calidez natural, como si no estaría forzando nada. Muy despacio se iban acercando y una fuerza empezaba a formarse en el mundo, yo temía en el momento que aquellas almas se junten, temía, por que se pare el tiempo y me pierda lo que suceda, temía de que ese momento era únicamente para ellos dos, donde no podía existir testigos de lo que iba a ocurrir. Estuve con miedo cuando ya a distancia se vieron, era como miles de líneas invisibles se unían y formaban una línea recta perfecta, inquebrantable para cualquier fuerza humana. Finalmente están juntos ella se levanta, el apoya con toda delicadeza sus manos en su cintura y aprieta muy suavemente, ella tiembla, se sentían las vibraciones desde acá, ¿habrá sido corazón? Él le habla al oído y una aire cálido llega hasta donde estoy sentado y me choca, sabe a frambuesa sus palabras, solo escucho un eco en mi trágico silencio por intentar escuchar lo que le dijo, pero es imposible… se sientan, se miran, parece que se están intercambiando el corazón el uno del otro, con solo mirarse, se ríen, nada en el mundo podía romper esa frágil burbuja de cristal que crearon, un mundo instantáneo dentro de otro mundo, sería como sacarse una foto quedando eterna impresa en un papel. Donde al verla solo ellos van a ver lo que no se ve en la foto, quizás así es dentro de esa burbuja, quizás ellos están en otro tiempo en otro espacio, quizás están en una playa o en una cabaña en medio de la nieve… nunca lo sabré… solo soy un espectador de su realidad… él se acostaba sobre sus piernas, la joven sutilmente le rozaba la piel con la yema de sus dedos, aquel hombre cerraba los ojos y suspiraba… que estará pasando en su mundo… quizás se estaba llevando en una caricia sus dolores, sus preocupaciones… ella lo miraba como si fuera la última vez … él se levantaba con cara de tristeza, tomando su rostro  la miraba a los ojos y lentamente la besaba… se separaban y a ella le costaba respirar, era como que ese beso casi le quita la vida… siguen mirándose se respiran el uno al otro, así pasaron varios minutos.. Hasta que de repente se quebró el cristal… con sus ojos llenos de lagrimas él se levantaba y se fue caminando, ella se acomodo su abrigo se secaba las lagrimas y se iba caminando en dirección opuesta… realmente hoy estos jóvenes me cambiaron mi rutina diaria aquella historia fugaz… finalmente me levante de mi lugar, camine hasta mi trabajo nuevamente…con una sonrisa.

Carta a un viejo amigo

Este relato, es la historia de dos amigos que por razones del destino, viven distanciados, donde podemos situar la escena en la época dond...